¿Cómo se inició el Método Montessori?

María Montessori nació en Italia en 1870 y fue la primera mujer que estudió medicina en su país. Dejándose llevar por su interés en el desarrollo del niño, decidió estudiar educación y dedicarse a la enseñanza de niños pequeños. Inicialmente estuvo en una escuela para niños con algún tipo de retraso o problemas de aprendizaje. Tratando de usar una metodología que les diera cierta libertad notó que el desarrollo que tuvieron estos niños fue mejor que el esperado. Por ello, más adelante decidió poner su propia escuela para niños normales experimentando al principio sobre las distintas formas de aprendizaje que se daban en ellos.

 

Los resultados en el aprendizaje de los niños que siguieron esta metodología fueron sorprendentes, los niños aprendían a leer y escribir a los cinco años de forma natural y lúdica, sin ningún tipo de presión.  Como consecuencia, el método inició su expansión llegando a ser hoy el de mayor reconocimiento en Estados Unidos y Europa. Desafortunadamente la necesidad de contar con materiales especiales y con maestros capacitados, impide que muchos países de Latinoamérica cuenten con escuelas especializadas en el Método Montessori.

 

Finalmente llegó a la conclusión de que los niños que tenían un entorno preparado para apoyar su desarrollo de forma natural, tenían el poder de educarse a sí mismos. Su metodología era simplemente  darle al niño la oportunidad de vivir y desarrollarse libremente.

 

 

Un acercamiento a la Metodología Montessori

El Método Montessori se caracteriza por tener grupos de niños de diferentes edades que trabajan en forma libre según sus necesidades e intereses. Evitando rangos muy amplios de edad, (se hacen grupos, los menores de 3 años y los que tienen entre 3 y 6 años)  en un aula Montessori los niños tienen la oportunidad de:

 

  • Trabajar individual o grupalmente, según el momento y los deseos de cada uno.

 

  • Enseñar a sus compañeros más pequeños logrando elevar su autoestima y seguridad, además de afianzar lo aprendido previamente.

 

  • Aprender de los mayores siguiendo el ejemplo, impulsados por el deseo de “ser grandes”. Evitando la necesidad de depender siempre de la dirección del adulto.

 

  • Trabajar de manera libre, eligiendo el material con el que desee trabajar siempre y cuando siga las reglas de convivencia y no perturbe la concentración y tranquilidad de sus compañeros. De esta manera desarrolla su autonomía y capacidad de decisión.

 

  • Decidir por cuanto tiempo usar el material. No se le interrumpe el trabajo, el niño decide cuando guardarlo en su lugar para elegir uno nuevo.

 

  • Mantenerse ocupado durante el tiempo que permanezca en el centro, ya que no depende del ritmo de trabajo de los demás, trabaja a su propio ritmo y según sus preferencias.

 

  • Contar con la guía constante de las maestras para orientarlo cuando el niño lo necesite. Sin embargo, el trabajo del niño no es interrumpido a no ser que esté dañando el material o haciéndose daño a sí mismo o a los demás.

 

  • Ser incentivado por las maestras para que tome materiales de áreas que no le gusten tanto para cubrir todas sus necesidades de aprendizaje.

 

  • Moverse en espacios amplios y decidir en donde trabajar sin estar limitado a ocupar una sola silla.

 

  • Aprender a conservar el material ya que todo es de todos y por ello deben cuidarlo y compartirlo.

 

  • Ordenarse a sí mismos ya que cada material debe ser guardado en perfectas condiciones al finalizar su uso. De esta manera se acostumbran a vivir en un ambiente ordenado y a contribuir permanentemente con dicho orden.

 

  • Avanzar en la complejidad de materiales conforme vaya madurando mentalmente. Éstos empiezan de forma muy sencilla y según el desarrollo del niño se van volviendo más complejos. Si la maestra considera que está preparado para usar un material nuevo, ella le da la lección de forma individual, enseñándole cómo usarlo para que en el futuro el niño lo pueda usar cuando desee.

 

  • Trabajar con materiales inteligentes que cuentan con un objetivo específico, destinado cada uno a desarrollar un aspecto del aprendizaje del niño.

 

  • Trabajar en un ambiente silencioso y tranquilo ya que todos se encuentran concentrados con algún material y no se aburren ni interfieren con el aprendizaje de los demás.

 

  • Aprender a respetar a los demás, reconociendo que es parte de una sociedad y que debe adaptarse a ella y no viceversa.

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